Traductores blogueros

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Hace algún tiempo realicé el curso de Miríada X “Estrategias de Marketing Online. Community Manager“, llevado a cabo por Paco Suay (@pacosuay) y desarrollado por la Universidad CEU Cardenal Herrera. Aunque desgraciadamente y por falta de tiempo no pude terminar el curso (espero que hagan una segunda edición pronto y pueda finalizar el último módulo que se me quedó a medias), aprendí bastante sobre la iniciación al marketing online. Los contenidos están dirigidos a principiantes que quieren aventurarse en el mundo del Marketing Online (por lo que si eres un experto en el tema, el curso tal vez pueda quedársete corto), pero si eres de los que quieren dejar de poner cara de perdido cada vez que oigas conceptos como SEO o Community Manager, te recomiendo que realices este curso cuando lancen la segunda edición.

En este post, me gustaría comentar algunas ideas que se comentan en uno de los módulos del curso, y aplicarlas al sector de la traducción:

1. Las dos principales plataformas de blogs son actualmente WordPressBlogger, por ese orden, por lo que, si estás considerando crear un blog desde cero o iniciar uno nuevo, es un dato a tener en cuenta. Yo ya he usado ambas plataformas y he observado que cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes. En mis inicios como bloguera, empecé con Blogger y creé un blog (muy en pañales) para una asignatura de la carrera. No os voy a engañar, por aquel entonces estaba muy verde y el blog fue un poco desastre (amén de que aquella asignatura no me motivaba demasiado), pero tiempo después, cargada de motivación, decidí “resetear” mi blog en Blogger y empezar a escribir sobre mi experiencia como auxiliar de conversación en Londres.

Blogger está bien para iniciarse y experimentar, ya que tiene una interfaz muy intuitiva, es gratuito y dispone de muchas plantillas con múltiples combinaciones. Además, al ser una plataforma de Google, se posiciona bastante bien. Sin embargo, con el tiempo, decidí ponerme seria con mi carrera de traductora y lanzarme de lleno a escribir sobre el mundo de la traducción. Para un blog más profesional, me recomendaron Wordpress. A día de hoy, a pesar de ser algo más complicado de pillar al principio, una vez que le cogí el “truquillo” la verdad es que lo prefiero. Por supuesto, la elección de uno u otro va en gustos.

2. ¿Blog o web? Un blog es más dinámico, más fácil de hacer, se puede personalizar y podemos crearlo a coste cero o por un precio muy bajo, mientras que una web requiere conocimientos más técnicos y especializados, a menudo es más cara y por supuesto, más estática. Sin embargo, no creo que sean excluyentes. Se pueden tener los dos. De hecho, casi todos los traductores profesionales tienen tanto un blog como una web (Es el caso de Pablo MuñozIsabel García o Leon Hunter, por ejemplo). Lo importante es que nuestra web y nuestro blog estén vinculados el uno con el otro y vuestros lectores puedan acceder a ambos y saltar de uno a otro rápida y fácilmente. IDEA: si de momento no queréis gastar un dineral en crear vuestra web porque aún no estáis seguros de por donde tirar (pasa mucho, muchísimo, creedme), podéis escoger una plantilla de WordPress y hacerla como página estática (sin entradas). De esta forma tendréis algo similar a una web donde podéis publicar información sobre vosotros.

3. Ya tengo mi blog, ¿ahora qué?Pues ahora ha llegado el momento de crear. Sí, de crear, de expresar lo que lleváis dentro, de compartir vuestro conocimiento con el mundo, de hacer preguntas, de pedir ayuda y de ofrecérsela a los que la necesiten. Que nadie piense que no tiene nada que aportar o nada sobre lo que escribir, y que no os minen la moral todos esos blogs espectaculares llenos de contenido súper interesante, pensando que al lado de blogs así no tenéis nada que hacer. Pensad que la práctica es el mejor camino hacia el perfeccionamiento (¡ojo! que no a la perfección), y siempre se necesitan ideas frescas y nuevas caras (o, mejor dicho en este contexto, perfiles) que mantengan este océano virtual de traducción, interpretación y demás vivo. Recordad que el agua que se estanca es la que no está en movimiento 😉

4. Por último, me gustaría compartir unos consejos a la hora de escribir en nuestro blog:

  • La forma es tan importante como el contenido. Es importante publicar contenido de calidad, pero también es importante cómo lo presentemos a nuestros lectores. Fotografías, letras resaltadas en negrita, cursiva y subrayado y estructura en párrafos no demasiado largos harán más atractivas nuestras entradas. IMPORTANTE: elegir bien nuestras fotografías multiplicará nuestras probabilidades de éxito.
  • Escribir con inspiración. Un blog debe ser algo que nos guste, que nos haga disfrutar, y debemos construirlo con lo mejor de nosotros. Ese “lo mejor” (al menos en mi caso) viene cuando estoy inspirada, cuando me siento con ganas de escribir y de compartir. ¿Cuándo viene esa inspiración? Es un misterio. Ya sabéis que la creatividad es un aliado de personalidad algo inestable, pero sí es verdad que cuanto más leo, más me informo y más busco y rebusco, más ideas tengo y más a menudo me visitan las musas.
  • Cuidar el estilo. A parte de faltas de ortografía (algo que ya se da, o debería darse, por sentado), es importante cuidar las concordancias, utilizar tiempos verbales adecuados, emplear un vocabulario preciso y profesional y evitar las oraciones demasiado largas y farragosas. Si queremos que se nos entienda, debemos hacer nosotros por entendernos, pero sin caer en la simpleza o en el estilo “telegrama”.

Y vosotros, ¿qué técnicas utilizáis en vuestras bitácoras digitales? ¿Sois de más de WordPress, de Blogger o preferís otras plataformas?

 

¿Por qué un traductor debe leer libros traducidos?

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Un hábito muy saludable, recomendable y, a mi parecer, obligatorio para un traductor es la lectura. Leer enriquece nuestro vocabulario, nuestra cultura y la calidad de nuestra escritura en nuestros textos meta. Como somos expertos en lenguas, tenemos el privilegio de poder disfrutar de libros y otro tipo de lecturas en el idioma original en el que fueron escritos, lo cual a priori (y a posteriori) es bueno para el conocimiento de nuestra lengua extranjera y además nos permite absorber el 100% del estilo de dicha lengua, que siempre es en menor o mayor medida distinto al estilo español.

Sin embargo, creo que los traductores a menudo menospreciamos los beneficios de leer obras traducidas desde nuestra lengua extranjera al español, precisamente por esa “paranoia” de “es que suena mal”. A continuación, me gustaría daros mi opinión de por qué un traductor debería leer en, lo que yo llamo, “las tres variantes”: libros extranjeros en versión original, en español y obras traducidas.

1. Libros extranjeros en versión original

Una lengua es algo que se aprende durante toda la vida, y el que diga que no, o no se entera o no se quiere enterar. Y si no, fijaos en vuestra lengua materna, ¿o no seguís aprendiendo nuevas palabras todos los días? ¿O no consultáis la RAE y otros recursos porque se os olvida el uso correcto de determinadas palabras, colocaciones y expresiones? Si no dejamos nunca de aprender nuestra propia lengua, imaginaos una segunda o tercera lengua…

Leer en nuestra lengua extranjera nos permite aprender nuevas palabras, aprender nuevos usos y combinaciones de palabras que ya conocíamos, mejorar nuestra comprensión, adquirir nuevos conocimientos culturales, mejorar nuestra ortografía y gramática, etc.

Conviene variar el tipo de textos que leemos: está muy bien leer novelas y, para los más atrevidos, disfrutar del inglés de Shakespeare y de Jane Austen, pero también es interesante leer periódicos, noticias, artículos y blogs, ya que el uso del lenguaje es diferente en cada tipo de texto y siempre está bien familiarizarse con distintos registros, tonos, usos del lenguaje… Al fin y al cabo, si algo tiene que tener un traductor es versatilidad.

2. Libros en español (o en nuestra lengua materna, no quiero discriminar en absoluto)

Aunque las canciones suenen mejor en inglés, el francés sea un idioma para enamorar y el italiano para divertirse, reconozcámoslo: adoramos el español, el tesoro más preciado de los traductores hispanohablantes, y como tesoro nuestro que es, debemos cuidarlo y mimarlo al máximo.

Una buena forma de proteger nuestro tesoro es leyendo libros y textos escritos en español. Con ello mejoraremos todo lo incluido en el punto anterior de los libros en versión original, y además añadiremos algunos beneficios de regalo, ya que nosotros producimos textos en español. Pensemos en el traductor como en un escultor: nuestra lengua materna es la piedra o arcilla y la utilizamos para dar forma a nuestra escultura, que es el texto meta. Cuanto mayor conocimiento tengamos del material que estamos trabajando, mejor calidad tendrá nuestra obra final. Cuanto mayor conocimiento tengamos de nuestra lengua, mejor calidad tendrán nuestras traducciones.

3. Libros traducidos (OMG! How dare you?)

Y aquí llego al punto clave. ¿Por qué debemos interesarnos por obras y textos traducidos desde nuestras lenguas extranjeras, si tenemos los conocimientos lingüísticos como para acudir a la fuente primaria, con todos los beneficios que ello tiene?

Pues es bien sencillo. A la pregunta “¿por qué no lees ese libro en su versión traducida?” nosotros, alardeando de nuestros conocimientos lingüísticos (ja, ja), contestamos con un “porque no suena igual” o “porque se pierden matices” o “porque tiene más fuerza en el idioma original”, u otras posibles variantes. En este aspecto, los traductores somos bastante negativos y quejicas.

Sin embargo, podemos utilizar las obras traducidas para quedarnos con lo bueno, para fijarnos en las técnicas de traducción aplicadas a determinados pasajes, para aprender de soluciones tomadas in extremis, y, asimismo para aprender de esos errores o carencias que tienen algunas traducciones (ese “no suena igual”) e intentar evitarlas en nuestros textos.

Podemos utilizar las obras ya creadas para reproducir lo bueno e intentar pulir los desperfectos en nuestras futuras esculturas.

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Espero que estas breves explicaciones sobre qué tipo de lecturas se recomienda a los traductores (¡todas!) os sirvan para aprovechar al máximo todo lo que leéis en vuestro día a día. Lo más importante es nunca perder el hábito de la lectura. Aunque no tengamos tiempo y solo podamos sacar unos minutitos al día, ¡siempre será mejor que nada!

Y vosotros, ¿le tenéis la guerra declarada a los libros traducidos? 😉

 

 

10 “fun facts” sobre los traductores

Los traductores somos un gremio con ciertas características en común, de eso no cabe la menor duda. Yo he observado una serie de rasgos que comparto con los traductores que me he encontrado y he leído a lo largo de mi vida (aplicados a cualquier nacionalidad). Quizá algunos no se sientan identificados con todos, pero estoy segura de que al menos la mitad de lo que viene a continuación se os ha pasado por la cabeza más de una vez.

1. Los traductores tenemos un sentido arácnido lingüístico. Ya sea leyendo el periódico, buscando algo en internet o tomando algo con los amigos, los traductores tenemos una vista y un oído extremadamente agudos que hacen que cada vez que aparece un error ortográfico, una expresión gramatical errónea o un calco dudoso nos suenen todas las alarmas. ¿Cuántas veces os habéis escandalizado leyendo algún reportaje en periódicos de tirada nacional u os han chirriado los oídos con las perlas que sueltan algunos presentadores en televisión?

Spiderman

2. Ir al cine con un traductor a ver una película doblada puede hacer que nuestro acompañante no quiera repetir. Nuestro sentido arácnido lingüístico se dispara aún más cuando vemos alguna película o serie doblada. “Eso está fatal traducido. Viene del inglés y canta muchísimo” es nuestra frase favorita en estos casos. Se nos suele olvidar que la mayoría de la población (especialmente en España) no es tan sensible a los doblajes y traducciones, aunque esto parece estar cambiando en la actualidad gracias a la popularización de las series en streaming en versión original.

3. Somos coleccionistas de diccionarios. Y de manuales de estilo, tesauros, libros de lengua y lingüística y un sinfín de obras de consulta. Y es que, aunque Google sea nuestro más fiel aliado a la hora de documentarnos (imaginad lo que sería traducir como en la Escuela de Traductores de Toledo… Esos sí que eran unos maestros), somos muy fans de los libros de consulta más gordos, porque, al contrario de lo que se dice, hay cosas que existen y no están en Google, y podemos dar fe de que aparecerán en el texto que nos han mandado hoy y que quieren para ayer…

4. La gente nos ve como a C3PO, el robot multilingüe de Star Wars. ¿Os acordáis de que C3P0 había sido programado para hablar y entender más de 3.000 formas de lenguaje? Pues eso somos nosotros para el mundo. “¿Cómo se dice esto en inglés? Ah, ¿no lo sabes? ¿Pero tú no eras traductor?” Son las preguntas a las que nos enfrentamos a menudo, como si fuéramos un diccionario o una enciclopedia con patas…

C3PO

5. “¿Traducción e Interpretación? Eso es para ser actor, ¿no?”. Un ejemplo claro de escucha selectiva. Por lo que parece, la gente ignora completamente la primera parte y solo se quedan con lo de “interpretación” (qué tendrá que ver la actuación con la traducción…). A menudo, a esta pregunta le suele seguir otra: “Ah… ¿interpretación de textos?, cuando les dices que en realidad te dedicas a “los idiomas” (con interpretación de textos se suelen imaginar “interpretar las ideas de un texto”). Finalmente, cuando ya dan con la clave suelen decir: “Entonces sabrás un porrón de idiomas ¿no?” Sí, traduzco diez idiomas y con cualquier combinación ¿eh? A ver qué os creéis…

6. Nos encanta leer DE TODO. Tenemos una naturaleza curiosa que nos empuja a “cotillear” todo tipo de libros, artículos, blogs, revistas, páginas web… ¡Nunca se sabe qué te va a salir en el próximo texto! Nos podéis encontrar leyendo a Lorca y al día siguiente El Economista, y al siguiente un artículo sobre el lince ibérico. Somos “frikis” del conocimiento.

7. Escribimos con los dos signos de interrogación/ exclamación y con todos los acentos. Revisamos todo lo que escribimos en Whatsapp, Twitter y Facebook y le ponemos todos los acentos y signos ortográficos. Es mucho más elegante 😉

8. Nos morimos de envidia con la gente bilingüe, aunque en nuestro interior sabemos que uno no es traductor simplemente por hablar o saber idiomas, de la misma manera que alguien no es pianista simplemente por tener un piano (y puedo dar fe de ambas cosas, porque yo soy traductora y mi padre es pianista). De hecho, nos enervamos cuando vemos por ahí que la traducción se sugiere como salida laboral para la gente que habla idiomas, sin especificar nada más.

9. Tenemos el móvil, el Facebook, el Twitter, Google Chrome, el reloj despertador y el horno de la cocina programados en inglés. Porque sí, porque mola.

10. Hay una rivalidad legendaria con los filólogos, aunque solo sea pura apariencia por vacilar, porque todos los traductores tenemos amigos filólogos a los que adoramos, o bien hemos estudiado filología o nos planteamos hacerlo como segunda carrera.

¿Qué más curiosidades sobre los traductores añadiríais a la lista?

Usos del gerundio en español

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Uno de los temas que más quebraderos de cabeza nos da a veces a los traductores (por lo menos a mí) es el uso del gerundio. Por influencia del inglés (y de otras lenguas, como el francés), nos enfrentamos a usos de esta forma verbal que difieren mucho de unas lenguas a otras, y a menudo nos encontramos con usos en textos castellanos que no cumplen la norma correcta. En el capítulo 2 del Manual práctico de escritura académica de Estrella Montolío (2000) se realiza una descripción exaustiva de los usos correctos e incorrectos del gerundio en español. Veamos algunos de ellos:

Es correcto su uso en los siguientes casos:

1. Cuando el gerundio acompaña a verbos de percepción (ver, oír, descubrir, encontrar…), aunque el sujeto del gerundio sea diferente al sujeto de la oración principal.

He oído a Juan bajando por la escalera.

2. Cuando el gerundio introduce una subordinada que equivale a una condición.

Conduciendo así (si conduces así), tendremos un accidente.

3. Cuando dos acciones suceden simultáneamente.

Come viendo la tele.

4. Cuando expresa una circunstancia (tiempo, lugar, modo…).

Superó el trauma yendo a terapia.

Gané la lotería participando todas las semanas.

 

Por el contrario, es incorrecto el uso del gerundio en los siguientes casos:

5. Cuando el gerundio expresa posterioridad con respecto al verbo principal (podéis consultar este enlace de Fundéu).

*Pedro aprobó selectividad en junio, matriculándose en Derecho tres meses después.

*Tres personas fueron hospitalizadas a causa del accidente, muriendo pocas horas después.

6. Cuando el gerundio expresa una consecuencia de la acción principal.

*El atleta ganó la carrera, consiguiendo la medalla de oro.

*Silvia me dijo que yo no servía para bailar, hundiendo así mi carrera artística.

Sin embargo, Fundéu considera correcto este caso  (consultar enlace anterior) y el Manual de Estilo de El País, no hace referencia a este uso concreto.

7. Cuando el gerundio expresa una acción no relacionada con el verbo principal (se trata de un calco no aceptado del inglés y del francés):

*Los niños llevando la camiseta amarilla llegaron al parque hace una hora.

*El Parlamento ha aprobado una nueva ley regulando la venta ambulante.

 

Personalmente, la que más guerra me da es el caso que he explicado en 6 ya que, como podemos ver, ni siquiera los académicos parecen ponerse de acuerdo. Bien es verdad que, de ser incorrecto, es el uso que más extendido está, tanto que quizá haya dejado de ser un error (como el leísmo aceptado al que tanto nos aferramos los madrileños).

El número 7 tiene equivalentes en inglés y en francés que son correctos: es lo que se llama el participio presente, una forma verbal inexistente en castellano.

Espero haber aclarado algunas dudas sobre el gerundio con este post tan sencillito. Si queréis ampliar información, os recomiendo que le echéis un vistazo al libro mencionado al principio de la entrada y lo comparéis con los demás enlaces. ¿Qué opináis vosotros del uso del gerundio de consecuencia?

 

 

 

Auxiliares de conversación: certificado de antecedentes penales y certificado médico.

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Certificado de antecedentes penales:

Uno de los documentos que me ha pedido mi escuela (lo piden en todos los trabajos con menores de edad en Reino Unido y en algunos otros trabajos también) es el Certificado de Antecedentes Penales. También me han pedido un Certificado Médico que aún estoy intentando averiguar la mejor manera de conseguirlo (llamé a mi médico de cabecera el otro día y quería cobrarme 30€ por el papelito…).

 

Conseguir el Certificado de Penales me ha costado más de lo que esperaba, debido a la falta de información por mi parte. No es un proceso complicado, pero si no te coordinas bien con el horario de la oficina y del banco, te puede llevar más de un día, como me pasó a mí.

 

Yo lo he solicitado en la Oficina de Atención al Ciudadano de Madrid (C/ de la Bolsa, 8 28012 Madrid), entre la Plaza de Jacinto Benavente y la Plaza Mayor.

 

Lo primero que hay que hacer es ir a la oficina y coger de las bandejas que hay a la entrada el impreso 790 (también se puede imprimir desde la web http://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/es/1200666550200/Tramite_C/1215326307711/Detalle.html), rellenarlo y llevarlo a cualquier sucursal colaboradora (casi todas). Hay una sucursal del BBVA y otra del Santander al lado de la oficina. Con el impreso relleno, hay que pagar la tasa en la ventanilla (en 2013 han sido 3,62€) y volver a la oficina para que te expidan el certificado. IMPORTANTE: rellenar el apartado C “Si el certificado ha de tener efectos en el extranjero” para solicitar en la oficina que os pongan la Apostilla (un documento que ponen en el reverso del Certificado en el que se traducen ciertas partes del mismo). Hay muchas teorías sobre qué poner en los tres subapartados del apartado C. Yo lo rellené así: “Finalidad – Auxiliar de Conversación”, “País – Reino Unido”, “Autoridad – British Council” y me lo dieron por bueno.

Vuelves a la oficina con el formulario pagado, sacas un número y a esperar. Cuando te atienden, sólo hay que entregar el formulario y presentar el DNI (Pasaporte, Tarjeta de Residencia, Carné de conducir…), y te lo expiden al momento. Recuérdale al funcionario que tiene que ponerte la Apostilla, por si no se fija en el apartado C.

 

También se puede solicitar por correo, aunque por lo que he visto por foros y grupos de Facebook, no es recomendable. También se permite autorizar a otra persona para que lo hagan por ti en caso de que no puedas hacerlo personalmente.

 

Una vez terminados los paseos de la oficina al banco, del banco a la oficina, y las esperas de colas en todos lados, ya tienes tu Certificado de Antecedentes Penales listo para ser enviado a la escuela.

 

Certificado médico:

Básicamente, el Certificado Médico es un papel en el que un médico escribe que estás en facultades físicas y mentales para trabajar (aunque no te hacen ninguna prueba). Por esta bromita, a mí me cobraron 20€ más el coste del certificado, que hay que comprar en una farmacia (cuesta al rededor de tres euros).

 

Pregunté en un par de médicos de Asisa, y ellos cobraban 30€ (casi me da un infarto cuando me enteré), e investigando un poco por internet, encontré un centro en el que lo hacían por 20€ (parece ser que es el más barato de Madrid). Si alguien está interesado en conocer el nombre del centro, puede ponerse en contacto conmigo por e-mail y le facilitaré los dados.

 

Pregunté en mi instituto cómo querían el certificado, si en español o en inglés (en inglés sí que hay que ir a un lugar específico o contratar un traductor jurado), y me dijeron que en español les valía. Os aconsejo que preguntéis en vuestro colegio/instituto antes de solicitarlo.

 

 

El proceso de selección (II)

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Después de subir toda la documentación a Profex y de entregar la solicitud en la Oficina de Registro General, como dije en la entrada anterior, tuve que esperar más de seis meses a que salieran las listas de seleccionados.

Cuando se publicaron, yo estaba en la lista de candidatos en reserva, es decir, que sólo me adjudicarían una plaza como auxiliar de conversación en Reino Unido si renunciaban ¡nada menos que 56 personas! La verdad es que lo había dado completamente por perdido, y ya estaba buscando otras alternativas para irme a Reino Unido igualmente después del verano.

Sin embargo, y este es un mensaje para todos aquellos que en futuras convocatorias puedan verse en una situación parecida, la esperanza debe ser siempre lo último que se pierde, y yo soy claro ejemplo de ello. En julio, el Ministerio de Educación me llamó por teléfono para ofrecerme una plaza en Reino Unido como auxiliar de conversación. Al parecer, Reino Unido pedía diez auxiliares más de los estimados inicialmente, y eso junto a una avalancha de renuncias, hizo que la lista llegara hasta mí. Así que imaginaros qué alegría me dieron después de haberme visto la número 56 en la lista de reserva.

Lo siguiente que tuve que hacer fue aceptar oficialmente la plaza por e-mail y presentar original y fotocopia de todos los documentos que había subido a Profex (excepto la fotografía y la solicitud). La fotocopia no tiene por qué ser compulsada, puedes llevar fotocopia simple de los documentos y ellos mismos te las cotejan en la oficina. Yo recomiendo ponérselo fácil al funcionario, llevar originales y fotocopias en orden y numerar los originales y las fotocopias con los mismos números para que sea fácil identificarlos.

A pesar de todo, aún no sabía cuál era mi destino.

Al poco tiempo, me contactaron desde Inglaterra para confirmar mi plaza como participante en el programa de auxiliares de conversación, me dieron algunos consejos e instrucciones y me dijeron que la región a la que habían mandado mi expediente era la región número 6 (Greater London), aunque me avisaron de que podrían contactarme escuelas de otras regiones. Pocos días después, la jefa del departamento de lenguas modernas de una escuela de Surrey (my mentor teacher), al sur de Londres se puso en contacto conmigo y me mandó mi Appointment Letter con instrucciones de cuáles serán mis tareas como auxiliar, de qué temario tendré que encargarme, qué tipo de escuela son, etc.

Y hasta aquí, mis trámites para solicitar la beca de auxiliar y ser seleccionada.

En estos momentos me encuentro recopilando información sobre la zona a la que voy, mirando pisos para compartir, contactando a anteriores auxiliares de conversación, etc. He de agradecer a mi “mentora” que está siendo de mucha ayuda y se está preocupando bastante por estar en contacto conmigo a menudo.

El proceso de selección (I)

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Como todas las becas y similares, todo el papeleo y la espera se hicieron interminables. La convocatoria se suele publicar en diciembre, y dan de plazo hasta mediados de enero para solicitarlo y presentar telemáticamente toda la documentación requerida. Hay que estar atentos, ya que el plazo suele ocupar todas las navidades, y apenas hay tiempo a la vuelta de las vacaciones hasta que se termina el plazo, y dado que alguna documentación requerida hay que pedirla en la universidad (el certificado académico, la carta de recomendación…) es importante estar precavido y solicitarlo todo con antelación, para que no nos pille el toro. Podéis consultar la convocatoria de 2013-2014 (la más reciente) en el siguiente enlace: https://sede.educacion.gob.es/catalogo-tramites/profesores/convocatorias/espanoles/exterior/auxiliares-conversacion.html

La documentación que hay que presentar viene toda especificada en la convocatoria, pero en resumidas cuentas lo que hay que presentar es:

  •          El certificado académico personal (debe constar que estamos matriculados del último año de nuestros estudios)
  •            Una carta de recomendación de un profesor en español (IMPORTANTE: la carta debe estar fechada con posterioridad a la fecha en la que se publica la convocatoria)
  •        Una carta de motivación del candidato, en la lengua de los países que se solicitan, indicando los motivos por los que se solicita la beca de auxiliar de conversación.
  •           Méritos. Este es el cajón desastre de la documentación. Aquí podemos incluir todo lo relativo a títulos de idiomas, cursos relacionados con la docencia, experiencia previa, etc.
  •           Fotografía tamaño carné.
  •          Impreso de autobaremación de méritos. Se trata de una tabla en la que el candidato debe hacer el cálculo de sus puntos en base a la documentación aportada (se tiene en cuenta la nota media del expediente, el idioma de especialidad, los méritos, etc.). Esa puntuación es posteriormente revisada por el ministerio.

Todos estos documentos se escanean y se suben a Profex, la plataforma online del Ministerio de educación (en el mismo link que podéis ver más arriba vienen las instrucciones de registro en Profex). Después, se cumplimenta online la solicitud, se imprime y se lleva por duplicado a las oficinas pertinentes (consultarlas en la web ya que es posible que cambien de un año para otro). Una vez entregada, lo único que queda es esperar, esperar y esperar meses y meses hasta que sale la resolución de la beca.

En la próxima entrada os relataré la odisea de mi selección como candidata.