10 “fun facts” sobre los traductores

Los traductores somos un gremio con ciertas características en común, de eso no cabe la menor duda. Yo he observado una serie de rasgos que comparto con los traductores que me he encontrado y he leído a lo largo de mi vida (aplicados a cualquier nacionalidad). Quizá algunos no se sientan identificados con todos, pero estoy segura de que al menos la mitad de lo que viene a continuación se os ha pasado por la cabeza más de una vez.

1. Los traductores tenemos un sentido arácnido lingüístico. Ya sea leyendo el periódico, buscando algo en internet o tomando algo con los amigos, los traductores tenemos una vista y un oído extremadamente agudos que hacen que cada vez que aparece un error ortográfico, una expresión gramatical errónea o un calco dudoso nos suenen todas las alarmas. ¿Cuántas veces os habéis escandalizado leyendo algún reportaje en periódicos de tirada nacional u os han chirriado los oídos con las perlas que sueltan algunos presentadores en televisión?

Spiderman

2. Ir al cine con un traductor a ver una película doblada puede hacer que nuestro acompañante no quiera repetir. Nuestro sentido arácnido lingüístico se dispara aún más cuando vemos alguna película o serie doblada. “Eso está fatal traducido. Viene del inglés y canta muchísimo” es nuestra frase favorita en estos casos. Se nos suele olvidar que la mayoría de la población (especialmente en España) no es tan sensible a los doblajes y traducciones, aunque esto parece estar cambiando en la actualidad gracias a la popularización de las series en streaming en versión original.

3. Somos coleccionistas de diccionarios. Y de manuales de estilo, tesauros, libros de lengua y lingüística y un sinfín de obras de consulta. Y es que, aunque Google sea nuestro más fiel aliado a la hora de documentarnos (imaginad lo que sería traducir como en la Escuela de Traductores de Toledo… Esos sí que eran unos maestros), somos muy fans de los libros de consulta más gordos, porque, al contrario de lo que se dice, hay cosas que existen y no están en Google, y podemos dar fe de que aparecerán en el texto que nos han mandado hoy y que quieren para ayer…

4. La gente nos ve como a C3PO, el robot multilingüe de Star Wars. ¿Os acordáis de que C3P0 había sido programado para hablar y entender más de 3.000 formas de lenguaje? Pues eso somos nosotros para el mundo. “¿Cómo se dice esto en inglés? Ah, ¿no lo sabes? ¿Pero tú no eras traductor?” Son las preguntas a las que nos enfrentamos a menudo, como si fuéramos un diccionario o una enciclopedia con patas…

C3PO

5. “¿Traducción e Interpretación? Eso es para ser actor, ¿no?”. Un ejemplo claro de escucha selectiva. Por lo que parece, la gente ignora completamente la primera parte y solo se quedan con lo de “interpretación” (qué tendrá que ver la actuación con la traducción…). A menudo, a esta pregunta le suele seguir otra: “Ah… ¿interpretación de textos?, cuando les dices que en realidad te dedicas a “los idiomas” (con interpretación de textos se suelen imaginar “interpretar las ideas de un texto”). Finalmente, cuando ya dan con la clave suelen decir: “Entonces sabrás un porrón de idiomas ¿no?” Sí, traduzco diez idiomas y con cualquier combinación ¿eh? A ver qué os creéis…

6. Nos encanta leer DE TODO. Tenemos una naturaleza curiosa que nos empuja a “cotillear” todo tipo de libros, artículos, blogs, revistas, páginas web… ¡Nunca se sabe qué te va a salir en el próximo texto! Nos podéis encontrar leyendo a Lorca y al día siguiente El Economista, y al siguiente un artículo sobre el lince ibérico. Somos “frikis” del conocimiento.

7. Escribimos con los dos signos de interrogación/ exclamación y con todos los acentos. Revisamos todo lo que escribimos en Whatsapp, Twitter y Facebook y le ponemos todos los acentos y signos ortográficos. Es mucho más elegante 😉

8. Nos morimos de envidia con la gente bilingüe, aunque en nuestro interior sabemos que uno no es traductor simplemente por hablar o saber idiomas, de la misma manera que alguien no es pianista simplemente por tener un piano (y puedo dar fe de ambas cosas, porque yo soy traductora y mi padre es pianista). De hecho, nos enervamos cuando vemos por ahí que la traducción se sugiere como salida laboral para la gente que habla idiomas, sin especificar nada más.

9. Tenemos el móvil, el Facebook, el Twitter, Google Chrome, el reloj despertador y el horno de la cocina programados en inglés. Porque sí, porque mola.

10. Hay una rivalidad legendaria con los filólogos, aunque solo sea pura apariencia por vacilar, porque todos los traductores tenemos amigos filólogos a los que adoramos, o bien hemos estudiado filología o nos planteamos hacerlo como segunda carrera.

¿Qué más curiosidades sobre los traductores añadiríais a la lista?

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