¿Por qué un traductor debe leer libros traducidos?

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Un hábito muy saludable, recomendable y, a mi parecer, obligatorio para un traductor es la lectura. Leer enriquece nuestro vocabulario, nuestra cultura y la calidad de nuestra escritura en nuestros textos meta. Como somos expertos en lenguas, tenemos el privilegio de poder disfrutar de libros y otro tipo de lecturas en el idioma original en el que fueron escritos, lo cual a priori (y a posteriori) es bueno para el conocimiento de nuestra lengua extranjera y además nos permite absorber el 100% del estilo de dicha lengua, que siempre es en menor o mayor medida distinto al estilo español.

Sin embargo, creo que los traductores a menudo menospreciamos los beneficios de leer obras traducidas desde nuestra lengua extranjera al español, precisamente por esa “paranoia” de “es que suena mal”. A continuación, me gustaría daros mi opinión de por qué un traductor debería leer en, lo que yo llamo, “las tres variantes”: libros extranjeros en versión original, en español y obras traducidas.

1. Libros extranjeros en versión original

Una lengua es algo que se aprende durante toda la vida, y el que diga que no, o no se entera o no se quiere enterar. Y si no, fijaos en vuestra lengua materna, ¿o no seguís aprendiendo nuevas palabras todos los días? ¿O no consultáis la RAE y otros recursos porque se os olvida el uso correcto de determinadas palabras, colocaciones y expresiones? Si no dejamos nunca de aprender nuestra propia lengua, imaginaos una segunda o tercera lengua…

Leer en nuestra lengua extranjera nos permite aprender nuevas palabras, aprender nuevos usos y combinaciones de palabras que ya conocíamos, mejorar nuestra comprensión, adquirir nuevos conocimientos culturales, mejorar nuestra ortografía y gramática, etc.

Conviene variar el tipo de textos que leemos: está muy bien leer novelas y, para los más atrevidos, disfrutar del inglés de Shakespeare y de Jane Austen, pero también es interesante leer periódicos, noticias, artículos y blogs, ya que el uso del lenguaje es diferente en cada tipo de texto y siempre está bien familiarizarse con distintos registros, tonos, usos del lenguaje… Al fin y al cabo, si algo tiene que tener un traductor es versatilidad.

2. Libros en español (o en nuestra lengua materna, no quiero discriminar en absoluto)

Aunque las canciones suenen mejor en inglés, el francés sea un idioma para enamorar y el italiano para divertirse, reconozcámoslo: adoramos el español, el tesoro más preciado de los traductores hispanohablantes, y como tesoro nuestro que es, debemos cuidarlo y mimarlo al máximo.

Una buena forma de proteger nuestro tesoro es leyendo libros y textos escritos en español. Con ello mejoraremos todo lo incluido en el punto anterior de los libros en versión original, y además añadiremos algunos beneficios de regalo, ya que nosotros producimos textos en español. Pensemos en el traductor como en un escultor: nuestra lengua materna es la piedra o arcilla y la utilizamos para dar forma a nuestra escultura, que es el texto meta. Cuanto mayor conocimiento tengamos del material que estamos trabajando, mejor calidad tendrá nuestra obra final. Cuanto mayor conocimiento tengamos de nuestra lengua, mejor calidad tendrán nuestras traducciones.

3. Libros traducidos (OMG! How dare you?)

Y aquí llego al punto clave. ¿Por qué debemos interesarnos por obras y textos traducidos desde nuestras lenguas extranjeras, si tenemos los conocimientos lingüísticos como para acudir a la fuente primaria, con todos los beneficios que ello tiene?

Pues es bien sencillo. A la pregunta “¿por qué no lees ese libro en su versión traducida?” nosotros, alardeando de nuestros conocimientos lingüísticos (ja, ja), contestamos con un “porque no suena igual” o “porque se pierden matices” o “porque tiene más fuerza en el idioma original”, u otras posibles variantes. En este aspecto, los traductores somos bastante negativos y quejicas.

Sin embargo, podemos utilizar las obras traducidas para quedarnos con lo bueno, para fijarnos en las técnicas de traducción aplicadas a determinados pasajes, para aprender de soluciones tomadas in extremis, y, asimismo para aprender de esos errores o carencias que tienen algunas traducciones (ese “no suena igual”) e intentar evitarlas en nuestros textos.

Podemos utilizar las obras ya creadas para reproducir lo bueno e intentar pulir los desperfectos en nuestras futuras esculturas.

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Espero que estas breves explicaciones sobre qué tipo de lecturas se recomienda a los traductores (¡todas!) os sirvan para aprovechar al máximo todo lo que leéis en vuestro día a día. Lo más importante es nunca perder el hábito de la lectura. Aunque no tengamos tiempo y solo podamos sacar unos minutitos al día, ¡siempre será mejor que nada!

Y vosotros, ¿le tenéis la guerra declarada a los libros traducidos? 😉

 

 

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Usos del gerundio en español

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Uno de los temas que más quebraderos de cabeza nos da a veces a los traductores (por lo menos a mí) es el uso del gerundio. Por influencia del inglés (y de otras lenguas, como el francés), nos enfrentamos a usos de esta forma verbal que difieren mucho de unas lenguas a otras, y a menudo nos encontramos con usos en textos castellanos que no cumplen la norma correcta. En el capítulo 2 del Manual práctico de escritura académica de Estrella Montolío (2000) se realiza una descripción exaustiva de los usos correctos e incorrectos del gerundio en español. Veamos algunos de ellos:

Es correcto su uso en los siguientes casos:

1. Cuando el gerundio acompaña a verbos de percepción (ver, oír, descubrir, encontrar…), aunque el sujeto del gerundio sea diferente al sujeto de la oración principal.

He oído a Juan bajando por la escalera.

2. Cuando el gerundio introduce una subordinada que equivale a una condición.

Conduciendo así (si conduces así), tendremos un accidente.

3. Cuando dos acciones suceden simultáneamente.

Come viendo la tele.

4. Cuando expresa una circunstancia (tiempo, lugar, modo…).

Superó el trauma yendo a terapia.

Gané la lotería participando todas las semanas.

 

Por el contrario, es incorrecto el uso del gerundio en los siguientes casos:

5. Cuando el gerundio expresa posterioridad con respecto al verbo principal (podéis consultar este enlace de Fundéu).

*Pedro aprobó selectividad en junio, matriculándose en Derecho tres meses después.

*Tres personas fueron hospitalizadas a causa del accidente, muriendo pocas horas después.

6. Cuando el gerundio expresa una consecuencia de la acción principal.

*El atleta ganó la carrera, consiguiendo la medalla de oro.

*Silvia me dijo que yo no servía para bailar, hundiendo así mi carrera artística.

Sin embargo, Fundéu considera correcto este caso  (consultar enlace anterior) y el Manual de Estilo de El País, no hace referencia a este uso concreto.

7. Cuando el gerundio expresa una acción no relacionada con el verbo principal (se trata de un calco no aceptado del inglés y del francés):

*Los niños llevando la camiseta amarilla llegaron al parque hace una hora.

*El Parlamento ha aprobado una nueva ley regulando la venta ambulante.

 

Personalmente, la que más guerra me da es el caso que he explicado en 6 ya que, como podemos ver, ni siquiera los académicos parecen ponerse de acuerdo. Bien es verdad que, de ser incorrecto, es el uso que más extendido está, tanto que quizá haya dejado de ser un error (como el leísmo aceptado al que tanto nos aferramos los madrileños).

El número 7 tiene equivalentes en inglés y en francés que son correctos: es lo que se llama el participio presente, una forma verbal inexistente en castellano.

Espero haber aclarado algunas dudas sobre el gerundio con este post tan sencillito. Si queréis ampliar información, os recomiendo que le echéis un vistazo al libro mencionado al principio de la entrada y lo comparéis con los demás enlaces. ¿Qué opináis vosotros del uso del gerundio de consecuencia?

 

 

 

Curso gratuito de corrección y estilo en español

Para todos aquellos que queráis profundizar en la corrección y el estilo del español, quizá os interese apuntaros a este curso on-line gratuito impartido por Santiago Alcoba, profesor de Lengua Española en la Universidad Autónoma de Barcelona.

El curso tendrá lugar en mayo de 2014 y se estructura en seis semanas con una carga lectiva de unas 10-12 horas cada semana.

Os dejo el link por si queréis información más detallada:

https://www.coursera.org/course/correccion