Traductores blogueros

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Hace algún tiempo realicé el curso de Miríada X “Estrategias de Marketing Online. Community Manager“, llevado a cabo por Paco Suay (@pacosuay) y desarrollado por la Universidad CEU Cardenal Herrera. Aunque desgraciadamente y por falta de tiempo no pude terminar el curso (espero que hagan una segunda edición pronto y pueda finalizar el último módulo que se me quedó a medias), aprendí bastante sobre la iniciación al marketing online. Los contenidos están dirigidos a principiantes que quieren aventurarse en el mundo del Marketing Online (por lo que si eres un experto en el tema, el curso tal vez pueda quedársete corto), pero si eres de los que quieren dejar de poner cara de perdido cada vez que oigas conceptos como SEO o Community Manager, te recomiendo que realices este curso cuando lancen la segunda edición.

En este post, me gustaría comentar algunas ideas que se comentan en uno de los módulos del curso, y aplicarlas al sector de la traducción:

1. Las dos principales plataformas de blogs son actualmente WordPressBlogger, por ese orden, por lo que, si estás considerando crear un blog desde cero o iniciar uno nuevo, es un dato a tener en cuenta. Yo ya he usado ambas plataformas y he observado que cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes. En mis inicios como bloguera, empecé con Blogger y creé un blog (muy en pañales) para una asignatura de la carrera. No os voy a engañar, por aquel entonces estaba muy verde y el blog fue un poco desastre (amén de que aquella asignatura no me motivaba demasiado), pero tiempo después, cargada de motivación, decidí “resetear” mi blog en Blogger y empezar a escribir sobre mi experiencia como auxiliar de conversación en Londres.

Blogger está bien para iniciarse y experimentar, ya que tiene una interfaz muy intuitiva, es gratuito y dispone de muchas plantillas con múltiples combinaciones. Además, al ser una plataforma de Google, se posiciona bastante bien. Sin embargo, con el tiempo, decidí ponerme seria con mi carrera de traductora y lanzarme de lleno a escribir sobre el mundo de la traducción. Para un blog más profesional, me recomendaron Wordpress. A día de hoy, a pesar de ser algo más complicado de pillar al principio, una vez que le cogí el “truquillo” la verdad es que lo prefiero. Por supuesto, la elección de uno u otro va en gustos.

2. ¿Blog o web? Un blog es más dinámico, más fácil de hacer, se puede personalizar y podemos crearlo a coste cero o por un precio muy bajo, mientras que una web requiere conocimientos más técnicos y especializados, a menudo es más cara y por supuesto, más estática. Sin embargo, no creo que sean excluyentes. Se pueden tener los dos. De hecho, casi todos los traductores profesionales tienen tanto un blog como una web (Es el caso de Pablo MuñozIsabel García o Leon Hunter, por ejemplo). Lo importante es que nuestra web y nuestro blog estén vinculados el uno con el otro y vuestros lectores puedan acceder a ambos y saltar de uno a otro rápida y fácilmente. IDEA: si de momento no queréis gastar un dineral en crear vuestra web porque aún no estáis seguros de por donde tirar (pasa mucho, muchísimo, creedme), podéis escoger una plantilla de WordPress y hacerla como página estática (sin entradas). De esta forma tendréis algo similar a una web donde podéis publicar información sobre vosotros.

3. Ya tengo mi blog, ¿ahora qué?Pues ahora ha llegado el momento de crear. Sí, de crear, de expresar lo que lleváis dentro, de compartir vuestro conocimiento con el mundo, de hacer preguntas, de pedir ayuda y de ofrecérsela a los que la necesiten. Que nadie piense que no tiene nada que aportar o nada sobre lo que escribir, y que no os minen la moral todos esos blogs espectaculares llenos de contenido súper interesante, pensando que al lado de blogs así no tenéis nada que hacer. Pensad que la práctica es el mejor camino hacia el perfeccionamiento (¡ojo! que no a la perfección), y siempre se necesitan ideas frescas y nuevas caras (o, mejor dicho en este contexto, perfiles) que mantengan este océano virtual de traducción, interpretación y demás vivo. Recordad que el agua que se estanca es la que no está en movimiento 😉

4. Por último, me gustaría compartir unos consejos a la hora de escribir en nuestro blog:

  • La forma es tan importante como el contenido. Es importante publicar contenido de calidad, pero también es importante cómo lo presentemos a nuestros lectores. Fotografías, letras resaltadas en negrita, cursiva y subrayado y estructura en párrafos no demasiado largos harán más atractivas nuestras entradas. IMPORTANTE: elegir bien nuestras fotografías multiplicará nuestras probabilidades de éxito.
  • Escribir con inspiración. Un blog debe ser algo que nos guste, que nos haga disfrutar, y debemos construirlo con lo mejor de nosotros. Ese “lo mejor” (al menos en mi caso) viene cuando estoy inspirada, cuando me siento con ganas de escribir y de compartir. ¿Cuándo viene esa inspiración? Es un misterio. Ya sabéis que la creatividad es un aliado de personalidad algo inestable, pero sí es verdad que cuanto más leo, más me informo y más busco y rebusco, más ideas tengo y más a menudo me visitan las musas.
  • Cuidar el estilo. A parte de faltas de ortografía (algo que ya se da, o debería darse, por sentado), es importante cuidar las concordancias, utilizar tiempos verbales adecuados, emplear un vocabulario preciso y profesional y evitar las oraciones demasiado largas y farragosas. Si queremos que se nos entienda, debemos hacer nosotros por entendernos, pero sin caer en la simpleza o en el estilo “telegrama”.

Y vosotros, ¿qué técnicas utilizáis en vuestras bitácoras digitales? ¿Sois de más de WordPress, de Blogger o preferís otras plataformas?

 

El CV del traductor

CV

Curiosidad: “Vitae” se pronuncia [bíte]

Uno de los documentos que más actualizados e impolutos debemos tener siempre es nuestro curriculum vitae, ya que es nuestra mejor tarjeta de presentación cuando solicitamos un puesto como traductor en plantilla o cuando contactamos con agencias para ofrecer nuestros servicios. Merche García Lledó publicó una entrada muy útil, «El currículum del recién licenciado», sobre cómo hacer un currículum bueno y original que nos distinga de los miles que llegan cada día a la bandeja de entrada de las agencias (desde aquí aprovecho para decirte que el diseño de tu currículum quedó genial).

Entonces, ¿qué debe y no debe tener un currículum?

1. El encabezamiento

Podemos prescindir de titular nuestro currículum como «Curriculum vitae», ya que es bastante obvio lo que estamos presentando a la empresa o agencia. En su lugar, podemos directamente escribir nuestro nombre y apellidos y a qué nos dedicamos (es importante que empecemos por si somos un traductor, o traductor y corrector, o traductor e intérprete; y que especifiquemos qué combinación o combinaciones de idiomas ofrecemos).

A continuación, debemos proporcionar nuestros datos de contacto. Yo siempre digo que cuantos más, mejor, porque lo que queremos es abrir todas las vías de comunicación posibles y facilitarle el contacto a todo aquel que quiera solicitar nuestros servicios. En mi caso, yo tengo puesto: mi ciudad de residencia, Londres (no doy mi dirección porque, al fin y al cabo, los traductores podemos darnos el lujo de trabajar desde cualquier parte del mundo con cualquier persona), mi teléfono (IMPORTANTE: debéis incluir el prefijo internacional +34 para España, +44 para Reino Unido, etc.), mi e-mail y mi página web.

2. Experiencia laboral

Yo soy partidaria de ponerla en primer lugar, antes que la formación académica. Debemos ser claros, concisos e ir al grano. Este apartado debe ser lo más visual posible: el cargo desempeñado en cada empresa debe ser vistoso, las fechas deben ser claras (con poner el mes y el año es suficiente) y las funciones desempeñadas deben ser resumidas. Pensad en la cantidad de currículums que recibe un trabajador de recursos humanos al día, ¡como para ponerle acertijos!

Nota para los localizadores de webs: incluid un enlace a las páginas que hayáis localizado para que puedan tener acceso directo a vuestro trabajo.

3. La formación académica

Igual que la experiencia laboral, debe ser clara y vistosa: qué hemos estudiado, dónde, cuándo y qué especialidad (si procede). Es mejor no meter paja, como el bachillerato, la ESO o equivalentes; se sobrentiende que si tenemos un título universitario, es porque poseemos la correspondiente educación media.

Si habéis estudiado algún ciclo formativo de formación profesional, sí es relevante incluirlo. Puede ser importante a nivel de conocimientos técnicos sobre ciertas materias.

4. Idiomas

Ni que decir tiene que los idiomas que manejamos deben estar ordenados «de mayor a menor», es decir, desde nuestra lengua materna (o lenguas) hasta las lenguas en las que tenemos menos nivel (lengua C, D o sucesivas). Es importante destacar que solo debemos traducir en aquellas lenguas que manejamos realmente (en mi caso por ejemplo tengo un nivel de inglés suficiente como para realizar traducciones especializadas, pero mi nivel de francés no me permite ir más lejos de la traducción general, y con el italiano ni me atrevo). Sin embargo, eso no quita para que, aunque haya lenguas para las que no ofrecemos nuestros servicios, podamos incluirlas en nuestro currículum. Al fin y al cabo, ya especificamos en el encabezamiento qué combinaciones de idiomas ofrecemos y añadir idiomas en los que tenemos un nivel intermedio transmite la idea de que estamos en continua formación.

Si tenemos títulos que acreditan nuestro nivel de idiomas, podemos incluirlos (deben estar actualizados y reflejar nuestro nivel real; queda muy mal poner ese FCE que nos sacamos en el instituto si lo que estamos ofreciendo es traducción EN > ES).

Subapartado en «Idiomas»: servicios ofrecidos para cada combinación de idiomas

Si indicamos qué servicios específicos ofrecemos para cada combinación de idiomas, nos evitaremos e-mails con encargos que no podemos cubrir, ahorrando tanto nuestro tiempo como el de la agencia. Por ejemplo:

DE > ES

  • Traducción científico-técnica
  • Localización de videojuegos
  • Revisión de textos

FR > ES

  • Traducción general y periodística
  • Revisión de textos

5. Habilidades informáticas

No basta con poner “Manejo de Office y Windows nivel usuario”. Los traductores tenemos que ofrecer habilidades informáticas acorde con nuestra profesión. Si aún no manejáis las herramientas TAO, os recomiendo que empecéis a mirar tutoriales y a familiarizaros con ellas, ya que son fundamentales en esta era digital. Podéis echar un ojo a mi entrada «Kit básico de iniciación a la traducción profesional», en la que hablo de la importancia de iniciarse con estos programas.

Si tenemos otras habilidades que puedan ser de interés para nuestra profesión (todo cuenta), debemos incluirlo: programas para subtitulado (podéis mirar el programa AegiSub, gratis, y la web Dotsub), conocimientos SEO, etc.

6. Cualidades personales

Aunque se llame así, se refiere más a cualidades profesionales, o a cualidades personales que puedan influir positivamente en tu trabajo. Debemos transmitir un gran entusiasmo por las lenguas acompañado de la mejor profesionalidad y precisión en nuestro trabajo. (Actualización: En la última versión de mi CV, he “camuflado” esta parte en el resumen del encabezamiento, ya que el CV me ocupaba dos páginas y no me quedaba sitio para añadir un apartado extra).

Para terminar, me gustaría comentar algunos detalles y aspectos generales que considero importantes para hacer que nuestro currículum capte la atención del que lo recibe:

El diseño. Es lo primero que se ve, por tanto debemos darle un diseño a nuestro currículum diferente al currículum clásico de Times New Roman tamaño 12. En internet podéis encontrar plantillas muy originales que podéis personalizar, o directamente podéis crearos el vuestro propio. Lo importante es que sea visual, que no esté muy saturado de datos y colores (si vais a utilizar colores, no más de dos y que no sean muy chillones) y que transmita confianza y elegancia.

La fotografía. Unos dicen que se debe poner, otros que no. Lo cierto es que depende un poco del país. Mi currículum en español suelo enviarlo con foto, mientras que en el currículum en inglés la he excluido (en el Reino Unido recomiendan prescindir de la fotografía en general para los currículum). Si optáis por ponerla, debe ser una foto en la que se os vea profesionales (nada de fotos recortadas cuando os fuisteis de vacaciones a Caños de Meca) y que esté actualizada. Yo recomiendo poner una foto en la que se os vea sonrientes o por lo menos alegres y tranquilos. Una expresión demasiado seria, un ceño fruncido o una cara de dormido pueden tener efectos muy negativos.

El pie de página. Cada detalle cuenta, y un pie de página en el que incluyáis de nuevo vuestros datos de contacto le da un toque muy personal a vuestro currículum. Actualización: en mi última versión del CV no incluí un pie de página porque me pareció que sobrecargaba visualmente el estilo del CV. Se trata de un elemento recomendable, pero opcional. Como todo en esta vida, conviene adaptar cada consejo recibido a nuestras circunstancias particulares.

La carta de presentación. Cuando enviéis vuestro currículum, debéis incluir una carta de presentación dirigida a la persona o agencia a la que le estáis enviando el currículum. En ella, debemos resaltar nuestra experiencia, educación y cualidades que consideramos que a dicha agencia le pueden interesar. La carta de presentación es tan importante como el currículum, si no más, ya que es muy probable que sea lo primero que lea la persona en cuestión, y con ella se hará una idea de nuestra personalidad según nuestra forma de escribir. Así que como siempre: buena redacción y nada de faltas de ortografía.

Y como sería muy injusto terminar esta entrada sin enseñaros mi currículum, aquí os dejo un enlace en el que podéis verlo.

Por último, me gustaría terminar con algunas curiosidades y dudas frecuentes acerca de la palabra curriculum vitae

  • «Vitae» se pronuncia [bíte] no [bitáe]
  • Según la Ortografía de la lengua española (2010), no se acentúan los latinismos y deberán ir en cursiva, por tanto debemos escribir «curriculum vitae», pero según Fundéu, «currículum», a secas, sí se acentúa.
  • El plural de «currículum» es «currículums», y no «*currícula»